jueves, 7 de octubre de 2010

Octubre: mes del Rosario.

Historia, significado y sentido del Santo Rosario.

Ing. Juan Ricardo Solís Mendoza.

Octubre es considerado el mes del Santo Rosario, pero ¿sabemos desde cuándo se proclamó este mes como tal? ¿Conocemos el significado real para los cristianos de esta bella alabanza a Nuestro Señor?

Sería insuficiente este artículo para abundar la totalidad de la riqueza del Santo Rosario, pues se han escrito libros y encíclicas pastorales en torno a él, por lo que buscaré resaltar los aspectos más importantes que debemos considerar.

Historia del Rosario

Rosario significa “corona de rosas” y en la antigüedad, romanos y griegos solían coronar con rosas las estatuas que representaban a sus dioses como signo del ofrecimiento de sus corazones. Siguiendo esta tradición, las mujeres cristianas que eran llevadas al martirio por los romanos, marchaban por el Coliseo vestidas con sus ropas más vistosas y con sus cabezas adornadas de coronas de rosas, como símbolo de alegría y de la entrega de sus corazones al ir al encuentro de Dios. Por la noche, los cristianos recogían sus coronas y por cada rosa, recitaban una oración o un salmo por el eterno descanso del alma de las mártires.

La Iglesia recomendó entonces rezar el Rosario, que originalmente consistía en recitar los 150 salmos de David, pues era considerada una oración sumamente agradable a Dios, y fuente de innumerables gracias para quienes la rezaran, aunque esta recomendación sólo pudieron seguirla las personas letradas. Ante esto, la Iglesia sugirió que aquellos cristianos que no supieran leer, suplantaran los 150 salmos por 150 Avemarías, divididas en quince decenas. A este “Rosario corto” se le llamó “el salterío de la virgen”.

Santo Domingo de Guzmán dedicó su vida a predicar y hacer popular la Devoción del Rosario, pues sufría mucho al ver que la gravedad de los pecados de la gente impedía su conversión, por lo que decidió hacer oración por tres días y tres noches, flagelándose hasta perder el sentido. En ese momento, se le apareció la Virgen María acompañada por tres ángeles y le dijo que la mejor arma para convertir a las almas duras no era la flagelación, sino el rezo de su salterío.

Tras la muerte de Santo Domingo en 1221, el rezo del Rosario mantuvo su fervor por cien años más y empezó a ser olvidado. En 1349, hubo en Europa una terrible epidemia de peste a la que se le llamó ¨la muerte negra” en la que murieron muchísimas personas.
Fue entonces cuando el fraile Alan de la Roche, superior de los dominicos en la misma provincia de Francia donde había comenzado la devoción al Rosario, tuvo una aparición, en la cual Jesús, la Virgen y Santo Domingo le pidieron que reviviera la antigua costumbre del rezo del Santo Rosario.

El Padre Alan comenzó esta labor de propagación junto con todos los frailes dominicos en 1460. Ellos le dieron la forma que tiene actualmente, con la aprobación eclesiástica. A partir de entonces, esta devoción se extendió en toda la Iglesia.

¿Cuándo se instituye formalmente esta fiesta?

El 7 de Octubre de 1571, los cristianos combatieron a los turcos en la batalla naval de Lepanto, encomendándose a la ayuda de Dios, por medio de la intercesión de la Santísima Virgen, pues sabían que si perdían esa batalla, su religión podría peligrar. El Papa Pio V pidió a los cristianos rezar el Rosario por la flota. En Roma estaba el Papa despachando asuntos cuando de pronto se levantó y anunció que sabía que la flota cristiana había sido victoriosa. Ordenó el toque de campanas y una procesión. Días más tarde llegaron los mensajeros con la noticia oficial del triunfo cristiano. Posteriormente, instituyó la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias el 7 de octubre.

Un año más tarde, Gregorio XIII cambió el nombre de la fiesta por el de Nuestra Señora del Rosario y determinó que se celebrase el primer domingo de Octubre (día en que se había ganado la batalla). Actualmente se celebra la fiesta del Rosario el 7 de Octubre y algunos dominicos siguen celebrándola el primer domingo del mes.

Significado e importancia del Rosario para los cristianos.

El Rosario, aunque se distingue por su carácter mariano, es una oración centrada en la Cristología, ya que con el trasfondo de las Avemarías, pasan ante los ojos del alma los episodios principales de la vida de Cristo, es una oración marcadamente contemplativa, exige un ritmo tranquilo y reflexivo cuando se realiza, para meditar favorablemente los misterios de la vida de Nuestro Señor.

Muchos Pontífices de nuestra Iglesia han resaltado la importancia del rezo del Rosario, León XIII, denominado “El Papa del Rosario” por ejemplo, lo indicó como instrumento eficaz ante los males de la sociedad, mientras que Juan XXIII y Pablo VI han subrayado su carácter evangélico y su orientación Cristológica.

Juan Pablo II dedicó toda una encíclica al Rosario y su importancia (Rosarium Virginis Mariae) y proclamaba Octubre 2002 – Octubre 2003 como el Año del Rosario. Precisamente en esta encíclica distingue circunstancias históricas que ayudan a dar una nueva difusión al Rosario, como la urgencia de lograr la Paz, la amenaza que representa para la Familia, institución fundamental de la sociedad, las fuerzas disgregadoras de la Cultura de la muerte y la crisis de valores que actualmente venimos padeciendo, por lo que el rezo del Rosario constituye una ayuda eficaz para contrarrestar estas dificultades.

Conclusión

Al rezar el Rosario nos hacemos acreedores de una fuente interminable de gracias otorgadas directamente de manos de la Santísima Virgen. Es Ella quien a través del rezo del Rosario hace germinar en nuestros corazones virtudes que nos acercan más a la Misericordia de Dios, sustituyendo en ellos el amor que tenemos al mundo por amor a Dios, haciendo que deseemos las cosas celestiales y eternas.

Rezar el Rosario es homenajear a María, es decirle 50 veces lo mucho que la queremos, y es recordarle ese mismo número de veces a Dios el momento en que la humanidad, representada en María aceptó a Cristo como su Salvador el día de la Anunciación.

Recemos pues, con toda nuestro fervor cristiano, el Santo Rosario, no solamente en octubre, sino por el resto de nuestras vidas, confiando nuestras almas, nuestros anhelos, problemas, alegrías y nuestro amor a la Madre del Redentor y Madre Nuestra.


Referencias consultadas.

  1. http://www.es.catholic.net/celebraciones/879/3052/articulo.php?id=1268
  2. Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae del Sumo Pontífice Juan Pablo II.